Página Dos

RADAR

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Miguel Vargas Maldonado no guarda las formas para marcar distancia del sector que lo adversa como presidente del Partido Revolucionario Dominicano (PRD). Lejos de moderado, el discurso con que ha abordado la estrategia de lucha que se acordó en una asamblea coincide con la posición del oficialismo. A la vinculación con la demanda de los sectores populares, el presidente del PRD lo ha llamado beligerancia, y  los cuestionamientos al Tribunal Superior Electoral, irrespeto de las instituciones. Y no ha dejado de ver como una felonía que se expusiera la experiencia profesional y el currículo de los magistrados que integran la alta corte. En los términos en que ha reaccionado, se torna más visible el cisma que lo distancia del sector que decidió su suspensión y la de otros dirigentes. Cierto es que ha coincidido con sus contrincantes en una reforma del sistema político y de la Ley Electoral que elimine la falta de equidad y fomente transparencia en los procesos electorales, pero no sin regañarlos al calificar de desfasado e infecundo su discurso. Esas reivindicaciones forman parte del pacto que suscribió con el presidente Leonel Fernández para modificar la Constitución. Es obvio que  la suerte está echada.

Múltiple ciudadanía

El presidente haitiano Michel Martelly ha encontrado en la enmienda constitucional que consagra la nacionalidad múltiple la coartada perfecta para superar el conflicto sobre su doble ciudadanía. Si bien ha negado la nacionalidad estadounidense que se le atribuye, tras la publicación de la enmienda el caso se reduce a un cargo de conciencia. La enmienda que ahora se autoriza había sido aprobada en mayo de 2011, poco antes de su investidura como gobernante, e inicialmente entró en vigor el día 13 de ese mismo mes y año. Por supuestos errores, que nunca se conocieron, la modificación había sido anulada por el propio Martelly el 3 de junio. Aunque figure entre los beneficiados, la medida conviene al interés haitiano, además de que se hace más significativa, no tanto por el consenso entre los poderes públicos, sino porque fue resultado de una amplia consulta popular. Se trata, como dijo el propio Martelly, de un paso necesario para la nación. Más en los actuales momentos.

El Nacional

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