Miguel Vargas Maldonado se ha anotado otra victoria en la disputa dentro del Partido Revolucionario Dominicano (PRD). Tan confiado estaba en que el Tribunal Superior Electoral fallaría a su favor, que sus abogados distribuyeron desde antes unas declaraciones que resaltan su papel institucional. El tribunal anuló todas las decisiones adoptadas por la Comisión Política, entre las que figuraban la suspensión de Vargas Maldonado y la expulsión de otros dirigentes que apoyaron los candidatos oficialistas en las elecciones de mayo. Como en otros procesos, el nivel profesional y la independencia de los jueces del tribunal volvieron a ser cuestionados. Vargas Maldonado apuesta a que el PRD saldrá más fortalecido, en tanto el fantasma de la división es cada día más visible. Hace unos días que la inmensa mayoría de presidentes y secretarios generales de comités municipales y provinciales ratificó las sanciones contra el presidente y otros dirigentes. Así las cosas, los conflictos plantean que el PRD se debate entre lo legal que deriva de los fallos del Tribunal Electoral, y lo legítimo, que emana de las decisiones y el sentimiento de la mayoría. Hay quienes señalan incluso que Vargas Maldonado ha ganado el pulso al PRD.
Denuncia de cacería
Después de la sentencia que ordenó a la Junta Central Electoral (JCE) proporcionarles la cédula de identidad y otros documentos, dominicanos de ascendencia haitiana han denunciado que son hostigados por las autoridades. Y como prueba han citado nombres y apellidos de inspectores electorales que los persiguen por doquier en San Pedro de Macorís. Por lo comprometedora la denuncia, más que desmentirse, debe investigarse. Los denunciantes dicen tener pruebas documentadas, que están dispuestos a mostrar, del acoso de inspectores electorales con el propósito de incorporarlos al libro de extranjería. Todavía haya sido injusta la sentencia del 29 de mayo del tribunal de San Pedro de Macorís en ningún las autoridades deben apartarse de los medios jurídicos para dirimir el caso de los dominicanos de ascendencia haitiana. Al margen del ruido que generan los problemas migratorios, particularmente en los casos que se relacionan con nacionales haitianos.

