La destitución del contralor general de la Republica, Haivanjoe Ng Cortiñas, se asocia al escándalo suscitado por la pension de 651 mil pesos mensuales adjudicada a su favor al ser relevado como Superintendente de Bancos, bajo el alegato de que había ejercido funciones públicas por 25 años. La Superintendencia de Pensiones derogó el Fondo Complementario de Jubilaciones y Pensiones que sostenía el otorgamiento de tales privilegios de los que llegaron a beneficiarse 49 funcionarios de la Superintendencia de Bancos, incluidos dos con más de 400 mil pesos mensuales. El mismo día de la destitución por decreto de Ng Cortinas, el presidente Danilo Medina juramentó a su sucesor, Rafael Antonio Germosén, catedrático universitario de larga data, lo que se interpreta como contundente mensaje de disgusto o de que no permitiría que otros funcionarios intenten obtener por vías administrativas pensiones de lujo. Tal parece que con el licenciado Ng Cortinas, viejo militante del Partido de la Liberación (PLD), se cumplió el dicho aquel de que el último mono es el que se ahoga, toda vez que se sabe que otros funcionarios que devengan altísimas pensiones sin ser despedidos todavía no han caído al charco.
Bien hecho
Hace bien el presidente Danilo Medina en disponer la preparación y entrega de las primeras seis mil tareas para ubicar a familias desalojadas de sus predios por las constantes crecidas del Lago Enriquillo. Esas seis mil tareas, ubicadas en el proyecto Espartilla, de Duverge, forman parte de unas 14 mil que servirán de albergue a agricultores y ganaderos, cuyas tierras hoy están bajo agua salada del inquieto lago, cuya expansión afecta ya a miles de tareas que han quedado totalmente inhabilitadas. Ante un drama de esa magnitud no es posible esperar más, por lo que la visita del presidente Medina a la zona ha servido para derribar muros de burocracia e indiferencia que ahogan más a las familias afectadas que las propias aguas del lago.

