La alevosa muerte de un estudiante de 19 años, por demás activista de los derechos humanos en el sector de Los Tres Brazos, representa otro desafío y una señal para el jefe de la Policía. Eric Martínez recibió un balazo en la cabeza de un agente de la Policía al protestar por la supuesta extorsión de una patrulla que prestaba servicios en Los Mina.
El homicida, según las versiones, trató luego de eliminar las evidencias para acotejar el suceso, una práctica que, como si se tratara de una norma, se ha denunciado en muchos casos.
De la misma manera que se espera que la muerte del estudiante no quede impune, también se está pendiente de la aclaración de la supuesta trama para atentar contra la vida del periodista Fausto Rosario Adames, director del digital Acento.com. No por contadas dejan de ser autorizadas las voces que han clamado al jefe de la Policía, Manuel Castro Castillo, una investigación profunda sobre el caso.
Es comprensible que Castro Castillo se tome su tiempo para conocer los detalles del plan, que involucraría a dos generales del cuerpo y dos abogados. Pero sin olvidar que un sector de la población está pendiente de la pesquisa. Hay razones para preocuparse por la denuncia. Los dos casos representan una oportunidad para Castro Castillo demostrar que la impunidad ni el encubrimiento caracterizarán su gestión en la jefatura de la Policía.
