Página Dos

RADAR

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Al desplazarse como Pedro por su casa por el centro de calles y avenidas, los camioneros  no han hecho el menor caso a la saludable disposición de la Autoridad Metropolitana del Transporte (Amet) para que circularan sólo sobre el carril derecho. La medida, consensuada con dirigentes de empresas como la Federación Nacional de Transporte Dominicano (Fenatrado), procura no sólo más seguridad, sino agilizar el tránsito. Tratándose de una de las medidas más ponderadas y saludables adoptadas por Amet para prevenir accidentes, con la regulación no se puede dar marcha atrás, sino que tiene que hacerse cumplir. Un camión circulando por el centro de una calle o avenida no sólo es un peligro, sobre todo frente a cualquier movimiento, sino un obstáculo para el tránsito. La violación  no es para simple amonestación ni consejos, sino de actuar para preservar la seguridad, el orden y el respeto. En materia de terminar con el caos en el tránsito Amet no  puede andar con contemplaciones. Se supone que la seguridad de la ciudadanía está por encima de intereses particulares. Si los camioneros no cumplen la medida que regula su desplazamiento por calles y avenidas las autoridades no tienen más que actuar al respecto.

Crimen espantoso

La muerte de una comerciante de 86 años que fue estrangulada y degollada en Montecristi para robarle es otro crimen horrendo, que  invita a reflexionar sobre la descomposición que permea la sociedad. La población no se ha respuesto todavía del salvaje asesinato a machetazos  de un hombre y sus dos hijas de nueve y 11 años, cuyos cuerpos fueron encontrados descuartizados en una comunidad de Elías Piña, cuando es sacudida por el caso de la señora Dulce Evelia Musa. Son apenas algunos de los muchos sucesos que testimonian la brutalidad e intensidad con que crece una criminalidad cada día más despiadada. La señora Musa fue estrangulada, sospecha la Policía, por dos desconocidos que se presentaron a su residencia de la avenida Central, del ensanche Hermanas Mirabal. Los criminales no se conformaron con robar a un ser indefenso, sino que, como si estuvieran poseídos por un sentimiento diabólico, le quitaron la vida. El caso no puede ser más conmovedor.

El Nacional

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