Golpes al narcotráfico
La Dirección Nacional de Control de Drogas incautó otro gran alijo de drogas, después que helicópteros de la Fuerza Aérea impidieron que un avión narco bombardeara más cocaína sobre la zona de Bayahibe, al este de Santo Domingo. Ante el acoso de los aparatos militares, la droga al parecer fue lanzada sobre el mar Caribe, por lo que unidades de la Marina de Guerra salieron ya a ubicar los paquetes que flotarías en zonas cercanas a playas. Fuentes de la DNCD adelantaron que en los próximos días se ofrecerán detalles sobre otras incautaciones que sumarían centenares de kilos de cocaína. No hay dudas de que la industria del narco otorga al territorio dominicano la condición de gran almacén y puerto de cabotaje para el trasbordo a Estados Unidos y Europa de toneladas de drogas. Es por eso que se insiste en reclamar respaldo a la labor a la guerra que libra la DNCD contra poderosos cárteles que cotidianamente ordenan bombardean de drogas campos, playas, montañas y hasta zonas pobladas de la República. La escena de película de helicópteros militares que persiguen aviones del narco es un indicativo de que la guerra antinarco no es juego ni cosas de niños. Jueces y fiscales deberían asumir conciencia sobre la gravedad del asunto.
Pelota devuelta
Tal parece que la Junta Central Electoral (JCE) ha devuelto la a la cancha del Partido Revolucionario (PRD) la pelota del conflicto interno de esa organización, que se quiso dirimir en el seno del tribunal electoral. Guido Gómez Mazara y Antonio Peña Guaba impugnaron los resultados de la Convención del PRD, bajo el alegato de que hubo fraude. La Cámara Contensiosa de la JCE emitió una sentencia que ordena posponer el acto de proclamación de los ganadores en ese certamen y dispuso que el conflicto sea dirimido en primer términos por los organismos correspondientes del PRD. Ese fallo representa una nueva oportunidad para que los perredeistas procuren, sin asistencia externa resolver la crisis que agobia a esa organización. La JCE debería ser vía de excepción para el conocimiento de conflictos que desborden la capacidad de organismos de dirección partidaria, por lo que en el caso del PRD, sus lideres y dirigentes están compelidos a buscarle las cinco patas del gato. Ojalá que haya sensatez y buen juicio.
