El ministro de Economía, Temístocles Montás, no tiene por qué preocuparse. Puede tener la más absoluta seguridad de que la reforma tributaria será aprobada tan rápida como lo necesite el Gobierno. Y más si el lunes 5 de noviembre está previsto iniciar las negociaciones de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El proyecto cuenta con la anuencia de los legisladores del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y de su aliado Reformista Social Cristiano (PRSC), que forman amplia mayoría. Y si todavía pudiera faltar alguno se encontraría en las filas de la oposición. Pero Montás puede estar tranquilo, porque la reforma se aprobará con toda la celeridad que necesite el Gobierno. No hace falta el menor aspaviento, ni siquiera para guardar las formas. Máxime cuando los intereses de los congresistas, por más que irriten e indignen a la opinión pública, no han sido tocados ni con el pétalo de una rosa. Cómo los congresistas no van a aprobar una reforma que el Gobierno necesita para incrementar las recaudaciones y que mantiene sus privilegios. Montás sabe que se va a contar con los recursos que quiera el Gobierno para elaborar el Presupuesto de 2013. Sin el menor problema.
Rodea el Congreso
Bajo la consigna Rodea el Congreso y con una pancarta en que se leía Dimisión, miles de personas se congregaron ante la sede del Congreso en protesta contra los recortes del Gobierno para enfrentar la crisis fiscal. Por aquí, sin embargo, la queja es por la reforma para incrementar las recaudaciones en lugar de racionalizar el gasto. En procura de ahorrar recursos, España ha bajado los sueldos, fusionado ministerios, suprimido entidades y recortado al mínimo las asignaciones. Pero los españoles, que hace un año desalojaron del poder a los socialistas, están que no aguantan más ajustes. Con pancartas y consignas como ¡No nos representan! rodearon el edificio del Parlamento de Madrid para pedir la renuncia de los congresistas. Aunque los movimientos ni la crisis de países como España tengan mayor eco por estos predios, de todas formas deben servir de experiencia. No importa que el problema de aquí sea el dispendio y el de allá los duros ajustes.

