Las elecciones de mañana en Estados Unidos podrían marcar el principio del fin para el presidente Barack Obama. Todos los pronósticos apuntan a que la derecha republicana arrebatará a los demócratas la mayoría tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes. Si con un control del Congreso Obama ha tenido dificultades con importantes proyectos, de perder la mayoría no tendrá más que despedirse. Nada podrá hacer para completar el programa que le abrió las puertas de la Casa Blanca. Los estadounidenses van a las urnas para renovar los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 37 del Senado. Pero también se elegirán 37 gobernadores, 30 fiscales estatales y cientos de curules de los estados federales. Desde que se inició la campaña los demócratas han navegado con el viento en contra frente al inusitado repunte del movimiento ultraconservador republicano Tea Party, que lidera la ex candidata vicepresidencial Sarah Palin. Para Obama, que ha salido a las calles en apoyo a los demócratas, es vida o muerte preservar la mayoría con que cuenta en el Congreso. La crisis económica heredada de George W. Bush se ha convertido en el enemigo principal de su gestión.
No más amenazas
Entonces, los costarricenses no han llevado todavía a la Organización Mundial del Comercio (OMC) su demanda contra República Dominicana por las supuestas violaciones del Tratado de Libre Cemercio con Centroamérica. Tras tanta alharaca se pensaba que a estas alturas el Gobierno dominicano estaría defendiendo los aranceles a productos procedentes de Costa Rica. Sin embargo, el ministro de Industria y Comercio, José Ramón Fadul, ha informado que los ticos se han quedado nada más que en amenazas. Cualquier piensa que los dominicanos han ganado un pleito sin echarlo, aunque tampoco sea como para fiarse demasiado. Fadul advirtió que el Gobierno está preparado para defender su decisión ante la OMC o en cualquier terreno. Y no lo dice por su condición de cibaeño, sino porque cuenta con el respaldo del TLC. Los alardes de los ticos no han pasado más que de amenaza con carabina vacía. Es de las razones por las que no se puede temer.

