Un botón
Si en verdad el secretario general del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) quiere conocer los dirigentes de esa organización que se han enriquecido desde el poder no tiene que emplazar al doctor Euclides Gutiérrez Félix para que los identifique. Sólo tiene que recurrir al método en que se basó el historiador Hugo Tolentino Dipp cuando denunció que la cúpula peledeísta se había convertido en multimillonaria. Según el ex canciller nada más se tiene que determinar cómo vivían los dirigentes peledeístas hace 10 años y cómo viven ahora. Ese método puede ser muy útil a Reinaldo Pared Pérez si en verdad quiere pruebas, y no simplemente protestar, sobre los peledeístas que de acuerdo con Gutiérrez Félix se han corrompido. La afirmación del superintendente de Seguros ratifica, por demás, que los síntomas de corrupción y los problemas en el peledeísmo no son inventos de los medios de comunicación.
Saqueos vandálicos
Por la espectacularidad, la nota sobre los saqueos de alimentos la puso el asalto en la autopista Las Américas de tres camiones de pollos congelados el mismo día de Nochebuena.
Antes se habían reportado saqueos de raciones del Plan Social de la Presidencia en Barahona y Puerto Plata, pero el de la provincia de Santo Domingo ha sido de los que más ha llamado la atención.
Numerosos motoristas perseguían los vehículos cargados de pollos congelados desde que partieron de la sede del Plan Social, en Villa Duarte, hasta interceptarlos en los sectores Los Frailes y La Ureña.
Los saqueadores corrieron con sacos de la carne y de nada sirvieron algunos disparos al aire que se hicieron para amedrantarlos. Trascendió que uno de los cargamentos estaba consignado al diputado Radhamés Castro.
Hambre, desesperación o lo que sea, los saqueos de Barahona, Puerto Plata y Santo Domingo son acciones vandálicas que al menos pudieron evitarse, aunque ni por asomo esperen sanciones.
Es probable que haya muchos otros casos que, para evitar escándalos, decidieran callarse. Los saqueos, aunque no se remuevan con la dimensión que entrañan, constituyen un claro cuestionamiento del método utilizado para distribuir las raciones.

