Página Dos

RADAR

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Amnistía Internacional pudo haberse excedido tanto al advertir sobre las consecuencias como en las ejecuciones extrajudiciales que atribuye a la Policía. República Dominicana está lejos de lo que puede ser un modelo de seguridad ciudadana y respeto de los derechos humanos, pero tampoco es como para pronosticar una catástrofe por los problemas delictivos ni por el método que emplea la Policía para preservar  el orden público. Negar que se han cometido violaciones deplorables sería como querer tapar el sol con un dedo. La Policía lo ha reconocido al suspender y traducir a la justicia ordinaria a agentes que se han excedido en el desempeño de sus funciones. Pero no se puede hablar de una constante ni de una política por más que Amnistía insista en que haya comprobado y en que exista un “grave problema de muertes ejecutadas por la Policía de personas apresadas y, en muchos casos, con las manos en alto”.  Al abordar el problema de la lucha contra delincuencia todo indica que a la comisión de Amnistía Internacional le faltó información. Si bien es cierto que los homicidios no deben convertirse en la vía para resolver la reincidencia en delictivos hay que reconocer que muchas veces se ha actuado en defensa propia.

.Por falta de pruebas

Por falta de pruebas, el fiscal de San Cristóbal libertó al empresario y gallero Winston Rizik Rodríguez, quien había sido sometido por la muerte de dos jóvenes cuyos cadáveres fueron encontrados descuartizados en Palenque. Ahora, una jueza interina de Higüey también lo liberó del sometimiento por la muerte de otras dos personas por falta de evidencia material, testigos y pruebas balísticas. El caso de Rizik Rodríguez se presta a suspicacias, sobre todo cuando la orden de prisión se ejecutó más de un año después de ser emitida. Y de acuerdo con los informes el empresario realizaba sus actividades normalmente en San Cristóbal y de manera pública. ¿Cómo es posible que el propio Ministerio Público y la Policía puedan instrumentar  un expediente que luego un fiscal lo encuentre carentes de pruebas? Por las muchas interrogantes que lo rodean, pues no es  cuestión de suerte, la verdad es que el caso de Rizik Rodríguez amerita de una profunda investigación.

El Nacional

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