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El asesinato de una camarera ayer en Naco por su expareja representa otra nota luctuosa y de reflexión sobre la encrespada de ola de feminicidios que perturba a la población. El homicidio de Bartolina Féliz, ultimada de tres balazos por Cristhian Familia, de 26, es el tercero registrado desde el sábado. Los otros dos son el de la jovencita Karamis Rodríguez Ovalles, de 14 años, muerta en Moca de una puñalada por su exnovio, y el de Yaniris López Morel, de 23, quien recibió una estocada en Villa Vásquez de un vecino que según las versiones la asediaba. Los crímenes pasionales han tomado una pendiente angustiante, a tal punto que hasta agosto de este año la Procuraduría General de la República registraba 138 casos. Un detalle que llama la atención es que muchas de las víctimas se han querellado sobre el asedio a que han estado sometidas, sin encontrar la debida  protección de las autoridades. Con ese ingrediente los feminicidios no pueden ser abordados única y exclusivamente desde una perspectiva pasional, sino también legal. La burocracia encargada de asistir a las víctimas es obvio que no ha desempeñado sus funciones y de ahí crimenes como el de la camarera y otros que han perturbado a la población.

No dejan ni la hostia!

Sólo en un mes la iglesia Nuestra Señora de la Consolación, en San Cristóbal, ha sido robada en 12 ocasiones. Pero ahora parece que los ladrones se han diversificado, pues además han arrasado hasta con la hostia de templos católicos en Haina, Boca Chica y en el Distrito Nacional. De los que se han reportado, uno de los más espectaculares ha sido el de la iglesia Sagrado Corazón de Jesús, en Villa Juana, de donde se llevaron dos alcancías con las limosnas  y el copón de repartir la hostia. Hace tiempo que los ladrones no perdonan ni respetan, pues también son muchos los sacerdotes que han sido víctimas de atracos.  Los casos evidencian que a la inseguridad ciudadana hay que agregar la descomposición social. Los robos en templos traducen algún tipo de ratería, habida cuenta de que no son lugares donde se pueda encontrar algún objeto de valor material. El respeto y hasta el temor a las leyes se han resquebrajado tanto que nada está exento de la delincuencia.

El Nacional

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