Residentes en Honduras, Los Jardines del Sur, El Portal y Atala se han tirado a la calle en protesta porque, pese a que llevan más de un mes sin recibir una gota de agua, la facturación les ha llegado hasta por dos mil pesos. Pero el gasto es todavía más oneroso de tomarse en cuenta que tienen que comprar el líquido no sólo para saciar la sed y cocinar, sino para bañarse y la limpieza del hogar. Conforme al calor de la protesta, que ha implicado quema de neumáticos y desórdenes, la crisis es más dramática en barrios como Simón Bolívar y otros de la parte alta de la ciudad. La realidad, sin embargo, es que la fuerte ola de calor que ha azotado a la población y los intensos apagones tornan más irritante la larga escasez de agua denunciada por residentes en barrios de las partes sur y norte de la ciudad. Tras la tormenta Irene, que en agosto provocó inundaciones en varios puntos, la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD) ha afrontado inconvenientes para restablecer el servicio de agua. Además de carecer del líquido, indigna a los consumidores el incremento en las facturaciones. Si algo procede, es una compensación. Aunque por ahora lo que la gente quiere, y con razón, es que se normalice el servicio de agua.
Esfuerzo insuficiente
Los esfuerzos para retirar los montones de basura son todavía insuficientes, no obstante las medidas que se han tomado con el vertedero de Duquesa. Las brigadas de los ayuntamientos del Distrito Nacional y Santo Domingo Este no han encontrado el valioso respaldo de la población en la lucha contra el cúmulo de desperdicios que abundan en cualquier punto de la ciudad. Se han eliminado vertederos a cielo abierto en el expreso Quinto Centenario, Padre Castellanos, Duarte, José Martí y otras, pero la gente ha seguido depositando basura en esos lugares, como si no contara con otras opciones. Lo mismo se ha verificado en Santo Domingo Este, donde la gente deposita basura en vertederos eliminados por brigadas del Cabildo. Las dificultades con el destino final de los desperdicios contribuirá a que la labor de limpieza se tome su tiempo, pero si la gente no ayuda, como se ha evidenciado, la tarea será más ardua. Ha de entenderse que el problema no es sólo de las autoridades.
