El presidente de la Suprema Corte de Justicia, Jorge Subero Isa, ha vaticinado un cataclismo en la judicatura por la falta de recursos para mejorar las condiciones de trabajo de jueces y funcionarios. Pero su posición sobre la crisis económica del Poder Judicial no deja de ser ambigua. De un 2.6% del Presupuesto que consigna la ley, el Ejecutivo asignó apenas un 0.8% para el 2012, sin que Subero Isa no haga más que rezongar. Más que nadie se supone en condiciones de adoptar alguna iniciativa para que el Ejecutivo cumpla con las leyes. ¿Acaso no cuenta con ningún recurso legal al respecto? Parece que el Poder Judicial está muy subordinado al Ejecutivo que no se atreve a pronunciarse sobre el respeto a las leyes como base del sistema institucional. Como miembro del Consejo Nacional de la Magistratura tuvo la oportunidad de abordar de tú a tú sobre la situación del Poder Judicial, sin necesidad de los suspicaces cabildeos de otros tiempos en el Palacio Nacional, tanto al presidente Leonel Leonel Fernández como a los presidentes del Senado y de la Cámara de Diputados. Es posible que haya jueces y funcionarios en disposición de renunciar, pero también muchos que buscan ser promovidos a las nuevas cortes.
Después de Kane
Después de Ciudadano Kane, ningún otro había alcanzado tanta relevancia en muchos años como la llegada ayer del número 7,000 millones. Las guerras, epidemias, accidentes y otras desgracias no han impedido el desafío que representa el crecimiento vegetativo de la población. Por la connotación que tuvo la obra de Orson Welles, estrenada en 1941, es uno de los muchos referentes sobre el ciudadano que, como nació ayer en algún lugar del planeta. Ciudadano Kane, que cuenta la historia del magnate Charles Foster Kane, es considerada una obra maestra, que marcó un hito en la historia del cine. El argumento examina la vida y el legado de un personaje basado en el magnate de la prensa William Randolph Hearst. Sea aquí o dondequiera que haya nacido, el ciudadano que elevó la población mundial a 7,000 millones plantea no sólo un acontecimiento demográfico, sino un signo de interrogación sobre los retos que enfrenta la humanidad.
