El inicio el viernes de la temporada de pelota invernal, pasatiempo favorito de los dominicanos, demuestra que en sociedades de tantas y tan profundas carencias, siempre viene bien que se monte un circo que ayude a entretener a una población agobiada por males recurrentes como la crisis económica y la inseguridad ciudadana.
Pronto, el ciudadano ordinario no pondrá atención a temas tan incómodos como la sentencia del Tribunal Constitucional, los pleitos en el PRD, las candidaturas prematuras del PLD, el déficit fiscal, las discusiones por el Presupuesto de 2014, el auge del narcotráfico y muchos problemas más, que serán sustituidos en la agenda de discusión ciudadana por asuntos relacionados con el Escogido, Águilas, Licey, Estrellas, Toros y Gigantes que desde ya convierten al territorio nacional en una selva deportiva.
Los males que agobian a la sociedad dominicana seguirán aguijoneando a los ciudadanos, pero el circo hará más llevadera la pesada cruz. Pan y circo es remedio infalible desde los tiempos del Imperio Romano.

