Página Dos

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Las protestas de empadronadores que reclaman que se les pague por sus servicios en el Censo Nacional de Población y Vivienda se han incrementado, incluso con ingredientes más perturbadores. El director de Estadísticas, Pablo Tactuk, ha reiterado que sólo quedan unos cuantos por recibir su pago, una afirmación que contrasta con las quejas y movilizaciones de decenas de empadronadores. El conflicto es confuso pues conforme a Tactuk se disponía de mil millones de pesos para cubrir la logística y pagar el personal que trabajó en el estudio demográfico. La realidad, sin embargo, es que con el personal no se ha cumplido y que incluso se ha recurrido a la mentira para confundir más a la opinión pública. En algunos pueblos se ha recurrido a la fuerza pública para despejar vías o desalojar a empadronadores de iglesias y oficinas públicas. Algunos alegan que se les debe hasta 20 mil pesos por su trabajo en el Censo. Los afectados han ocupado las calles, con piquetes frente al Palacio Nacional, ocupación de templos religiosos, huelga de hambre y, como acaba de ocurrir en Moca, encadenándose. Los empadronadores han sido abandonados a su suerte pues a la fecha no ha aparecido ningún funcionario que se ocupe de diligenciarles el pago que reclaman.

Calvario de Obama

La mayoría senatorial y el poder de veto no son suficientes para el presidente Barack Obama sortear las dificultades que marcan el actual periodo legislativo. La Cámara de Representantes bajo control republicano y presidida por un opositor de reformas como la del sistema de salud plantea una tensa convivencia entre el Congreso y la Casa Blanca. John Boehner, un ultraderechista, está decidido a bloquear la gestión de Obama bajo pretextos como el alto nivel de desempleo y el elevado monto de la deuda pública. Boehner se ha destacado por su férrea oposición a todas las iniciativas propuestas por el Presidente, en especial a la reforma del sector de salud, la que espera que sea derogada. Será la piedra en el zapato para la reelección de Obama en las elecciones de 2012, sobre todo si no mejora la situación económica de Estados Unidos. La ultraderecha del Tea Party ha escogido a Obama como blanco favorito, sin medir las consecuencias para la mayoría estadounidense.

El Nacional

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