Chavistas
En la calle
Ante la asfixia por la crisis financiera, agravada por la caída de los precios del petróleo, el Gobierno de Venezuela sacó a las calles a los empleados públicos para denunciar la amenaza de Estados Unidos contra la Revolución Bolivariana.
En la protesta, encabezada por Nicolás Maduro, se rechazaron las sanciones contra funcionarios acusados de violación de los derechos humanos, aprobadas por el Congreso estadounidense y firmadas por el presidente Barack Obama.
Aunque las sanciones se barajaban por la respuesta del Gobierno a las violentas protestas sociales que surgieron a partir de febrero, no es casual que su aprobación coincida con el momento en que se han tornado más agudas las complicaciones económicas de Venezuela.
Al tiempo de estrechar el cerco contra sus opositores, Maduro ha acusado siempre a Washington de alentar una conjura en su contra. Con la retórica fomentada por el finado presidente Hugo Chávez, durante la manifestación, con la que también se conmemoraba el 15 aniversario de la Constitución, se leían pancartas que condenaban la “amenaza imperialista”. La movilización constituye un recurso para politizar una crisis cuyas raíces pueden encontrarse en su propio modelo económico.

