El papa Francisco
Males de la curia
La intervención del papa Francisco en la histórica reconciliación de Estados Unidos y Cuba era suficiente para concluir un año en que ha tenido un protagonismo más que convincente como pastor de la Iglesia católica. Con su contagioso sentido del humor, Jorge Mario Bergoglio, quien desde su ascenso al trono de San Pedro ha protagonizado reformas sin precedentes, ha vuelto a captar la atención, con los ya habituales vítores a sus sermones, con un mensaje en que cuestiona a la curia.
La enumeración de un catálogo de fallas y vicios que afectaría a la Curia Romana era lo que menos se esperaba de Su Santidad durante su tradicional mensaje navideño, evidenciando que su misión no es encubrir los pecados ni a los pecadores, sino enfrentarlos.
Tal vez por esa razón el primero de los 15 males que citó fue el de “creerse inmortales, indispensables e inmunes”, para el cual prescribió la visita a los cementerios.
También atacó la codicia, la indiferencia, la rivalidad, el exhibicionismo, el oportunismo, la cizaña, la maquinación y hasta la falta de humor, que con frecuencia hace que los purpurados se transformen en amos y se sientan superiores a todos “en lugar de al servicio de todos”. Su ejemplo es el mejor aval de las críticas enrostradas a la curia.

