En Higüey y Monte Plata apoyan huelgas
En Higüey, Monte Plata y Guerra se cumplió en más de un 90% el paro convocado ayer por grupos populares en demanda de obras de infraestructura y contra decisiones administrativas.
Por las razones que fueren la acogida de los diferentes sectores al llamado de cerrar sus puertas o suspender sus actividades constituye un mensaje que las autoridades tienen que auscultar.
Tanto si actuaron bajo presión o como en solidaridad con los reclamos. El caso de Higüey y toda la provincia La Altagracia es muy sintomático por tratarse de la zona que concentra el mayor grueso de las inversiones turísticas.
Es verdad que el movimiento social puede ser el peor recurso para los reclamos, pero también es inconcebible que una provincia que realiza tan valiosos aportes al fisco, rodeada de modernas carreteras y exclusivos complejos, no cuente con un hospital adecuado ni con un acueducto para el suministro de agua potable.
Movimientos como los de Higüey, Monte Plata y Guerra tienen que ser vistos como la expresión de necesidades sentidas de la población. Además de obras, en Monte Plata se oponen al traslado de la extensión del Instituto Superior de Formación Docente Salomé Ureña. Son demandas que, más que ignorarse, tienen que enfrentarse.

