Página Dos

RADAR

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El convulso panorama haitiano ha pasado del revuelo al suspenso en torno a la presencia en el territorio del ex dictador Jean Claude Duvalier, quien ayer fue detenido y liberado después de ser interrogado por más de cuatro horas  sobre robo al erario.  La legión de seguidores que lo recibió a su llegada a Puerto Príncipe procedente de Francia, tras 25 años de exilio, no  tardó en movilizarse para reclamar su inmediata liberación. Amnistía Internacional había apoderado a las autoridades de un grueso expediente sobre crímenes de lesa humanidad en que habría incurrido “Baby Doc”. Sin embargo, la Fiscalía sólo lo interrogó por corrupción. En lo que parece un ejercicio de hipocresía, la comunidad internacional no alcanza a despejar la interrogante en torno al regreso de Baby Doc, que coincide con la crisis postelectoral y que no se produjo por gravedad. Las devastaciones  de hace un año, la  epidemia de cólera e incluso la ayuda a cuentagotas  han quedado relegadas a un segundo plano con la confusión que ha desatado el caso del ex dictador.  La exclusión del candidato oficialista de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales no deja de ser otro ingrediente en torno a la tensión social que se respira en Haití.

Siquiatras alarmados

El elevado índice de heridos en hechos violentos alarma a la Sociedad Dominicana de Siquiatría. Se trata de un detalle en ocasiones irrelevante frente a frecuentes sucesos que habitualmente se saldan con homicidios. Los especialistas temen que la sociedad haya sido ganada por una cultura de violencia, en que hasta los casos más insignificantes se dirimen a través de la confrontación. Y la verdad es que son muchos los casos que denotan, cuando no crispación social, un visible temor. Hasta los buenos modales parecen sucumbir frente a la incertidumbre que se extiende por el tejido social. La Sociedad Dominicana de Siquiatría considera necesario que las diferentes instancias públicas y privadas coordinen acciones eficaces para eliminar los elementos que sirven de caldo de cultivo a la violencia. El número de muertos y heridos en confrontaciones describen a una sociedad perturbada, insatisfecha, que ha perdido la esperanza y la confianza en las instituciones.

El Nacional

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