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Radar

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Autenticidad

Ante opulencia

 

El papa Francisco ha vuelto a oponer la autenticidad a la opulencia durante su viaje a Estados Unidos. En la nación de los Chevrolet, Ford y otros grandes vehículos que garantizan la máxima seguridad, el Pontífice prefirió para desplazarse un carro en que apenas cabía, un Fiat 500. Parecía un carro de juguete en medio de los mastodontes que lo escoltaban.

Pero ya se sabe que Francisco predica la humildad en todos los actos de su vida. Ese carisma suyo es lo que motiva que miles y miles de personas se concentren desde temprano para verlo lo más cerca que sea posible. E

n la Casa Blanca la gente hizo largas colas y se sometió a controles rigurosos para saludar al “Papa de la gente”, como ha sido bautizado por diferentes medios de Estados Unidos. En su discurso en la bienvenida oficial, el Papa transmitió un mensaje al presidente Barack Obama al señalar que era hijo de inmigrantes y que éstos construyeron “en gran medida” a Estados Unidos.

En tanto la gente lo venera, Francisco, protagonista de acontecimientos históricos, dijo que espera escuchar y compartir muchas de las esperanzas y los sueños del pueblo estadounidense. Pero quiere que su clase gobernante guíe la nación con fidelidad a los principios de sus fundadores.

El Nacional

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