Mal rato
Por diferentes motivos el presidente Danilo Medina pasó por un mal rato, que incluso rayó en la desconsideración, durante el acto con motivo del 53 aniversario de la Asociación de Industrias de República Dominicana (AIRD). Soportó duras críticas. Desde el presidente de la entidad, Campos de Moya, hasta el orador principal, el presidente de la Fundación Brugal, Franklin Báez Brugal.
No dejó de llamar la atención el inusual reclamo de De Moya a los empresarios para que combinen sus intereses económicos con exigencias sociales. Pero también para que desistan, en la solución de sus problemas, del paternalismo gubernamental, una práctica que desde su punto de vista ha afectado el desarrollo de la industria. Báez Brugal fue todavía más frontal.
En un abierto cuestionamiento al dominio político del peledeísmo y a las estadísticas con que las autoridades defienden su ejercicio del poder, reclamó un modelo de desarrollo más incluyente, que trascienda las cifras macroeconómicas, así como un sistema político con mayores controles y contrapesos, a fin de erradicar la “plaga del clientelismo” y fortalecer la democracia. Pero los cuestionamientos, sin ningún reconocimiento para su gestión, como suele estilarse hasta por cortesía, tampoco fue lo único que soportó el Presidente.

