No hay que ser un mago para adelantar que entre las condiciones de restricción que exigiría el Fondo Monetario Internacional (FMI) para alcanzar un acuerdo con el Gobierno dominicano, figura la de que se eleve significativamente el precio de la tarifa eléctrica.
No sería posible ningún tipo de arreglo con el FMI sin que el Gobierno se comprometa a tomar previsiones para reducir el déficit del subsector eléctrico que este año se elevaría a unos mil 500 millones de dólares, cuando lo previsto en el Presupuesto General del Estado era apenas de US$270 millones.
Si traumático ha sido el proceso para alcanzar un pacto fiscal, más será cuando comiencen las negociaciones para intentar lograr un pacto eléctrico, porque esta vez el árbitro será el FMI que seguramente cantará todas las bolas a favor de los generadores de electricidad, que por demás presionan para que antes de fin de año el Gobierno busque de donde no hay para abonarle 700 millones de dólares. ¿Cuál es el color de la hormiga?

