El desencuentro que ha caracterizado las relaciones entre Hipólito Mejía y Miguel Vargas Maldonado se ha tornado más tenso con el giro que ha tomado en las últimas horas. Y como cabe suponer los que están en la acera del frente no han desperdiciado la oportunidad para meter cuñas, a fin de pescar en río revuelto. Por boca de ganzo hablan de que errores de Mejía, que no citan, son los que han echado por la borda lo que parecía una inminente victoria electoral del perredeísmo. Vargas Maldonado se ha resistido a integrarse a la campaña de Mejía, y lo que se dice es que todavía está resentido por los resultados de la convención. Para él fueron infiltrados, paradójicamente del oficialismo, y no los perredeístas quienes decidieron la candidatura presidencial de Mejía. Este le ha enrostrado una actitud cainita, al regatearle recursos para la campaña, aparte de rehuir dialogar para superar cualquier diferencia interna. Como si fuera lo que estuviera en juego, el presidente del PRD ha sacado a flote su historia y aportes del pasado. Lo que se advierte, sin embargo, es que a socapa de una posición institucional, Vargas Maldonado se comporta como un obstáculo frente al proyecto político y social de su partido, que encarna Mejía como candidato presidencial.
Rito de venganza
La impunidad con que un hombre mató a tiros a dos primos en Bonao es digna de alarma. Amén de que la tragedia tiene más de una lectura, todas sombrías. En primer lugar, que por venganza Carlos Gerdas Pérez, de 40 años, matara a los primos hermanos Jesús Almánzar Villfaña y David Antonio Villafaña implica falta de confianza en el sistema judicial. Alega que Almánzar Villafaña lo había despojado de una Passola en un atraco, pero que consiguió que lo pusieran en libertad por falta de pruebas. Ahí encaja la otra interrogante, que es la de los expedientes débiles, que propician la excarcelación de acusados de delitos. Tras sentirse amenazado por la presencia alrededor de su residencia de Almánzar Villafaña, el homicida admitió que le disparó desde que se encontraron. En el suceso también cayó el primo que acompañaba al supuesto atracador. El caso es para que las autoridades tomen nota sobre un clima en que, como se advierte, la desconfianza empuja a la venganza.

