Policía y Ministerio Público deberían investigar más a fondo las implicaciones o alcance de la red o banda internacional que llegó a robar centenares de celulares para exportarlos a Colombia, porque no hay forma de entender que un grupo integrado por un colombiano y dos dominicanos tuviera la capacidad y posibilidad de almacenar 339 BlackBerry y dos iPhone robados a particulares, sin que las autoridades detectaran tan extraño almacenaje.
Se dice que el grupo sustraía esos aparatos en distintos puntos del país, para luego enviarlos a Colombia donde los vendían a 225 dólares. Para realizar una labor delincuencial de esa envergadura se requeriría de una factoría de ladrones de teléfonos móvil que operaría en todas partes.
No se trata de un cargamento de cocaína, que puede ser almacenado y trasladado como mercancía normal, de lo que se habla es de 339 aparatos telefónicos robados uno a uno y que además serían empacados y embalados para su exportación. Diantre.

