El descubrimiento de 3,929 personas que sin impartir docencia cobraban como maestros en el Ministerio de Educación debe constituir un primer paso en el proceso de saneamiento de la nómina de la cartera.
Como ha planteado el secretario general de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), Rafael Hidalgo, además de los maestros la auditoría debe incluir a todo el personal de Educación.
Por las conjeturas que ha generado el elevado número de personas que cobraban como maestros, el titular Andrés Navarro debe dar a conocer todos los detalles, como ha prometido, sobre la designación y sueldos de los maestros fantasmas.
Es más que un hecho que los nombramientos se hicieron atendiendo a intereses particulares, que nada tienen que ver con la enseñanza. De sanearse la nómina en el más amplio porcentaje las condiciones de los maestros y del mismo sistema educativo podrían mejorar considerablemente, habida cuenta de que se dispondría de más recursos.
La ADP debería ser la primera en insistir en que se transparente todo el proceso para eliminar la sombra que se cierne sobre el magisterio. Educación, que ya ha hecho un primer aporte, tiene que completar el proceso.

