Página Dos

RADAR

RADAR

 Se hace urgente e imperativo que la Junta Central Electoral (JCE) sea excluida de la agenda de confrontación entre  partidos e intereses colaterales, a los fines de que esa institución pueda cumplir cabalmente con su misión de organizar  elecciones libres, limpias y concurridas. La propia JCE debería adoptar las providencias de lugar para desalentar el descrédito,  como sería procurar una salida rápida y efectiva al inconveniente creado por el reclamo de  renuncia o destitución de un funcionario del centro de Cómputo, sobre el cual no se ha formulado ninguna acusación de carácter penal, técnico o ético. El presidente  de la JCE,  doctor Roberto Rosario, ha denunciado la supuesta  existencia de un plan para desacreditar la labor de  esa institución y puso como ejemplo que  los jueces electorales han tenido que realizar tres encuentros con la prensa para desmentir  publicaciones que  dijo  causan confusión sobre el proceso del voto en el exterior. Si para  garantizar  sosiego y confianza se requiere encuentros de ese tipo,  las autoridades de la JCE no deberían dudar en convocarlos  cuantas veces sea necesario. Lo mejor sería -se insiste- en que  el liderazgo político y la sociedad civil permitan a los jueces electorales hacer su trabajo como Dios y la ley mandan.

Tarea difícil

Se ha integrado una comisión de altos dirigentes del Partido Revolucionario (PRD) que procuraría  un acercamiento entre  el candidato presidencial Hipólito Mejía y el presidente de esa organización, Miguel  Vargas Maldonado, tarea difícil, pero no imposible. Ningún impasse político tiene el sello de definitivo, si no fíjense, en la añeja convivencia   entre  el Partido de la Liberación (PLD) y el Reformista Social cristiano (PRSC), desde los tiempos aquellos cuando los morados vociferaban ¡que se vaya ya!, en referencia  al doctor Joaquín Balaguer a quien acusaron de incurrir en un fraude colosal. Lo que alejaría un acercamiento Hipólito-Miguel sería los constantes dimes y diretes entre ambos líderes o  que en la agenda de confrontación se cuelen gusanitos relacionados con  dinero y familia. Tanto el candidato como el presidente del partido, son personas  adultas, con  gran experiencia política por lo que  se presume que están conscientes de lo que hacen o dejan de hacer.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación