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La JCE

En la mira

 

En lo que los partidos acuerdan medidas para despejar el horizonte, la Junta Central Electoral (JCE) tiene que atar todos los cabos, no solo para evitar inconvenientes en las votaciones del domingo, sino para garantizar un ejercicio ordenado, libre y transparente. Tras el fiasco de los comicios del 16 de febrero, la JCE está compelida a no fallar en nada en los sufragios municipales.

Complace que consciente de su responsabilidad y desafío el organismo toma todas las previsiones para que los comicios constituyan un ejercicio cívico, sin los traumas recientes ni de otros tiempos.

Para evitar inconvenientes con el sistema de voto automatizado el sufragio será manual y los escáneres, que han sido clonados por un equipo externo, se utilizarán solo para transmitir los resultados finales.

Para más transparencia en el proceso de clonado de los 4,448 escáneres se han permitido observadores de la sociedad civil. Cualquier falla en el proceso no solo afectaría la imagen de los miembros de la JCE, que ha pedido perdón por el fiasco del 16 de febrero, sino de República Dominicana.

Si todavía no se sabe si fue un sabotaje lo que motivó el colapso de los equipos en los frustrados comicios, la más mínima falla en esta ocasión no dejará dudas de que estaría relacionada con un fraude para alterar los resultados.

Con todo, la JCE, que ha sido duramente atacada e incluso se ha pedido la renuncia de sus integrantes, es digna de un voto de confianza. Lejos de enrocarse y tratar de imponer su criterio ha sido abierta con la opinión pública en los casos más conflictivos.

El Nacional

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