Página Dos

Radar

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Lo ola de crímenes y atracos que se propaga por todos los confines del territorio no ha impedido que decenas de dominicanos ausentes, la mayoría procedentes de Estados Unidos y Puerto Rico, se decidieran por venir al país con motivos de las navidades. Sin embargo, no pueden ocultar su preocupación a causa de la violencia que cada día cobra nuevas víctimas.

Es verdad que se han tomado prevenciones para garantizar la seguridad y el orden, como el despliegue de unos 11 mil agentes policiales, pero aún así prima la incertidumbre. Los delincuentes, regularmente armados, salen a cumplir su propósito de encontrar alguna víctima, sin importarles las consecuencias. Los dominicanos ausentes suelen convertirse en víctimas preferidas porque, además de mercancías, siempre traen unos pesitos para disfrutar y ayudar a familiares y relacionados. 

Como expresan desde que ponen un pie en una de las terminales su mayor deseo es que se controle la criminalidad que además de impedir salir a disfrutar también provoca que la gente se sienta insegura hasta en su propia casa. Aunque son muchos los que han llegado el flujo fuera muchísimo mayor de no primar tanta tensión en la población. Es la realidad.

El Nacional

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