Pulso por rectoría
Las elecciones para elegir el próximo rector de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) deben circunscribirse al ámbito meramente universitario. Las ofertas programáticas tienen que erigirse en el marco en torno al cual giren las campañas de Mateo Aquino Febrillet, quien quedó en primer lugar en la primera vuelta con alrededor de un 43 por ciento, y de Iván Grullón, quien obtuvo el respaldo del 39 por ciento. Incluso en los amarres para el proceso del martes que realizan los dos aspirantes, lo universitario debe primar sobre cualquier otro factor. Sería deplorable y vergonzoso que las votaciones la decidan no por la capacidad de los candidatos para abordar la problemática universitaria, sino la por inyección de recursos para manipular los resultados. Las condiciones deben ser determinantes. Aquino Febrillet y Grullón rubricarían un loable compromiso con la comunidad universitaria de circunscribir sus discursos a la problemática con la que tendrán que lidiar de resultar airosos en el proceso. Los amarres con las distintas fuerzas que habitan en la academia es lo más natural. Pero es diferente cuando los procesos se deciden por la avalancha de recursos externos, la mayoría de las veces hasta de cuestionada procedencia.
Muertes en tinieblas
Todas las hipótesis que se han barajado sobre la muerte de dos abogados cuyos cadáveres fueron encontrados en el kilómetro 13 de la autopista Duarte se han quedado en el marco de la especulación. Nada oficialmente se sabe sobre el suspicaz deceso de René Vegazo y Fausto Antonio Matos, cuyos cuerpos fueron hallados el miércoles en el sector Los Peralejos, en Santo Domingo Oeste. A medida que pasa el tiempo el manto de misterio que rodea el caso se torna más denso. Los familiares de los abogados no descartan que éstos pudieran haber sido envenenados, en tanto la Policía manejó en principio la hipótesis del suicidio. Pero también ha trascendido que al menos uno de los casos puede estar relacionado con asuntos pasionales. En lo que todos coinciden es que la muerte de los abogados no fue resultado de la delincuencia común, a pesar de la ola de violencia que azota a la población. La aclaración del suceso sin la menor duda se ha constituido en otro reto para las autoridades.

