Un pelotero, un ingeniero y un abogado se han convertido en las víctimas más sonoras de una violencia que se ha evidenciado inmune al patrullaje mixto compuesto por más de 30 mil policías y militares y a otras medidas anunciadas por las autoridades.
El abogado Francisco Martínez Vidal, de 50 años, se desplazaba en un yip Liberty cuando fue atacado a tiros en la calle Juan de Morfa a esquina Pimentel por supuestos acompañantes que lo despojaron una pistola. Pese a la explicación de la Policía, el caso forma parte de la violencia callejera.
En Palmar Arriba, Villa González, el prospecto de Grandes Ligas Jerison Tatis, de 19 años, y el ingeniero Angel Juan Alvarez Martínez, de 24, cayeron mortalmente heridos durante una balacera en un establecimiento comercial que habrían provocado, por alegados asuntos de drogas, unos menores de edad.
Para minimizar su efecto a ninguno de los hechos se le puede poner la etiqueta de aislado. Forman parte de la inseguridad que la criminalidad y la delincuencia han sembrado en la población. Los sucesos vuelven a advertir sobre la necesidad de medidas eficaces para prevenir la criminalidad y la delincuencia. La represión por sí sola se ha demostrado que no es suficiente.

