El turismo, que durante mucho tiempo fue la base de la economía de Puerto Plata, ha vuelto a trillar una pendiente perturbadora a causa de la baja ocupación hotelera. Se ha dado cuenta de que al menos ocho de los 14 hoteles del complejo Playa Dorada atraviesan por una situación tan crítica, que las instalaciones de uno fueron ocupadas por empleados en reclamo de sus prestaciones laborales. Sobre el relanzamiento del polo turístico ha habido muchas promesas y arreglos que evidentemente no se han materializado. En la provincia existe un comité que se creó, sobre la base de un consenso, para el relanzamiento del turismo. El desorden y la arrabalización figuran, según el vicepresidente ejecutivo de la Asociación de Hoteles y Turismo, Arturo Villanueva, entre las principales causas de la pérdida de competitividad de los complejos de Puerto Plata. Con el aporte del turismo a la economía, tanto en creación de empleo como en generación de divisas, se trata de un sector que debe protegerse al precio que sea. No hay que dar muchas vueltas para saber lo que significa un incremento del desempleo o de la actividad productiva tanto en Puerto Plata como en cualquier otra provincia. Mejor es no engañarse.
Bienes de Figueroa
Tiene sentido la propuesta formulada por el fiscal del Distrito Nacional de subastar, para evitar que se deterioren, los bienes incautados al boricua José David Figueroa Agosto. Por supuesto que la salida planteada por Alejandro Moscoso Segarra no se puede ejecutar sin agotar los trámites del proceso judicial. Con la subasta se evita el deterioro y, aunque Moscoso Segarra ha garantizado que están bien protegidos, que también puedan esfumarse. Lo que tendría que garantizarse es una subasta transparente, que beneficie al mejor postor. Pero tiene razón al fiscal Moscoso Segarra al plantear la venta de los bienes confiscados a Figueroa Agosto para evitar tanto que se deterioren como que puedan esfumarse. No es ocioso recordar que es cuantioso el patrimonio incautado a acusados de narcotráfico usufructuado arbitrariamente por terceros, sin beneficio para el Estado. Es lo que ha de evitarse. Podrán estar muy bien guardados hoy, pero nadie sabe lo que pudiera ocurrir mañana.

