El caso de los extrabajadores cañeros que el miércoles se manifestaron frente al Palacio Nacional en reclamo de pensiones refleja las debilidades que priman en el sistema de seguridad social. Esos trabajadores, que dejaron sus fuerzas y sus años en la industria azucarera, han tenido que protagonizar conmovedoras protestas para que se les reconozcan sus derechos a una pensión de subsistencia. Su suerte es más dolorosa todavía en la medida que empresarios, pintores, músicos, intelectuales, periodistas, excombatientes constitucionalistas y otras figuras del medio gozan de pensiones privilegiadas otorgadas por el Poder Ejecutivo, algunos de los cuales sin siquiera haber dado un golpe en el sector público. Los extrabajadores, en su mayoría enfermos, tienen hasta los recibos de las cotizaciones al Instituto Dominicano de Seguros Sociales (IDSS) como aval de derecho a una pensión. Pero la solución no puede ser personal ni política, sino institucional. Llora ante la presencia de Dios que ancianos enfermos tengan que deambular y desafiar adversidades en reclamo de que se reconozcan sus derechos, sobre todo en una nación en que se dilapidan tantos recursos públicos en dádivas marcadas con el sello del clientelismo político.
No cesa campaña
El antiguo párroco de San José de los Llanos, Christopher Hartley Sartorius, no cesa su campaña de descrédito contra República Dominicana. En contradicción con su mensaje a favor de la justicia social, el religioso mantiene desde Etiopía, en Africa, una cruzada para que no sólo el azúcar, sino todos los productos dominicanos sean vedados en Estados Unidos y Europa. El padre Harley Sartorius, quien habría utilizado vínculos familiares para contar con apoyo económico del Gobierno español mientras se desempeñó como párroco, también ha procurado afectar el turismo. Un daño gratuito, que ha provocado que más sectores se distancien de su causa. En medio de la campaña han salido a relucir incidentes que incluso comprometen su misión religiosa en el país. Es deplorable que el padre Harley Sartorius se haya obstinado en perjudicar las exportaciones y el turismo de esta nación, a sabiendas de que con ello afectará a los sectores más necesitados.

