Justicia a la justicia
Un juez penal de Puerto Plata reivindicó el rol de la justicia al dictar prisión preventiva contra ocho agentes policiales de un grupo de 31 separados y sometidos a los tribunales por la jefatura de la institución, bajo acusación de estar vinculados con el narcotráfico. El magistrado de Instrucción dispuso la libertad de otros 23 policías por insuficiencia de pruebas. Aunque las decisiones de los jueces se objetan o atacan por vía de los recursos, vale decir que esta vez, al menos no se ordenó la libertad pura y simple de los acusados basado en meros subterfugios procesales. Como muy bien señala el presidente de la Suprema Corte de Justicia, doctor Jorge Subero Isa, los jueces no deben aceptar presiones de ningún tipo al momento de juzgar o emitir una sentencia. Es obvio, claro está, que los excesos provocan irritación, como el caso de la magistrada que dispuso liberar todos los policías sometidos, a pesar de que el Ministerio Público entregó evidencias que comprometían la responsabilidad penal de al menos nueve de ellos.
Muy grave denuncia
Las autoridades deberían al menos investigar la denuncia del presidente de la Federación Dominicana de Comerciantes, Iván de Jesús García, de que el sector avícola ha creado una escasez artificial de pollos y huevos para propiciar venderlos más caros.
Más grave aún es la afirmación de ese dirigente comercial, de que en ese sector opera un oligopolio que impone precios altos en ambos alimentos de primera necesidad, al punto que la libra de pollo, que según la Secretaría de Agricultura debería expenderse a 36 pesos, llega al consumidor entre 46 y 50 pesos.
Lo mismo ocurre con el huevo, conforme a la denuncia del presidente de la Federación de Comerciantes, cuyo cartón de 30 unidades al consumidor oscila entre 125 y 135 pesos, por lo que estima imposible que los comerciantes puedan vender cada huevo a tres pesos, como sugieren las autoridades.
Sin aceptar ni desmeritar la denuncia sobre escasez artificial, alzas irregulares de precio y conformación de oligopolio, las secretarías de Agricultura e Industria y Comercio deberían indagarlas y en caso pertinente, aplicar los correctivos de lugar.
Pollo y huevo son alimentos esenciales, cuyo consumo masivo, y exportación al vecino Haití, sostienen una próspera industria avícola, cuyos propietarios e intermediarios no deberían matar la gallina de los huevos de oro.

