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RADAR

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Todavía anonada por  los inconcebibles crímenes confesados por menores que asaltaban taxistas la población es estremecida por el horrendo asesinato en la madrugada de este martes de un obrero haitiano y su esposa de seis meses de embarazo. Eliseo Jean, de 32 años de edad, y su esposa conocida como Forum fueron prácticamente descuartizados a machetazos y puñaladas. Los cuerpos de ambos fueron encontrados en un centro de venta de materiales de construcción en la avenida Jacobo Majluta. Jean y su mujer, que vivían en un furgón del Centro de Piedras y Ladrillos J y R,  habían procreado un niño de tres años que reside en Haití. El gran reto para las autoridades no es sólo dar única y exclusivamente con los responsables de un crimen tan horrendo y conmovedor, sino despejar la atmósfera que motiva tantos asesinatos. No importa que no sea tan simple. Se impone un examen riguroso sobre una modalidad tan espantosa, que siempre se ha considerado propia del bajo mundo. Si se trata del sello que se ha propagado la sociedad tiene que reaccionar con más preocupación. El crimen de los haitianos ha estremecido a la sociedad tanto como las muertes de taxistas cometidas por por lo menores que integraban una banda de asaltantes.

Fumar en público

Fumar en locales cerrados está prohibido, aunque adictos al cigarrillo, con la anuencia de dueños de establecimientos, se las arreglan para encontrar un rinconcito donde exhalar sus bocanadas. Hay negocios que han habilitado áreas para fumadores, pero resulta que éstos no siempre se acogen a las reglas y terminan por perjudicar a clientes que no resisten el humo del tabaco. Estos, para evitar, terminan por abandonar el sitio. Pero no ese no es el único problema. En áreas en que se permite fumar entonces se abusa con la inhalación de unos puros con un aroma que le corta la respiración a cualquiera. Los consumidores de tabaco, que no se sabe si lo hacen por placer o exhibición, se exceden y abusan bajo el pretexto de hacerlo en lugares donde fumar no está prohibido. Si tanto disfrutan de las bocanadas bien pueden habilitar un local exclusivo con la seguridad de que no molestarán a nadie. Mientras hacerlo en áreas cerradas o públicas será una imprudencia.

El Nacional

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