La carrera en Grandes Ligas del dominicano Manny Ramírez ha tenido un final abrupto y vergonzoso, en consonancia como transcurrió su paso por el beisbol, matizado por escándalos de y dopaje e indisciplina deportiva. Ramírez, uno de los más talentosos bateadores de la Gran Carpa, prefirió anunciar su retiro del beisbol antes que someterse a un programa de prevención y tratamiento de drogas exigido por Mayor Leagues Basseball, quien le impondría una suspensión de cien juegos, por dar positivo en una prueba sobre uso o consumo de sustancia prohibida. Tan excepcional atleta, que cuyas cifras de producción incluyen un promedio de bateo de 312, 555 cuadrangulares y mil 831 carreras impulsadas, ha debido salir por la puerta trasera de la ignominia, en vez de abrir los portones de la gloria deportiva. En provecho de Manny Ramírez se debe decir que no todo ser humano resiste el alto voltaje de los reflectores del éxito profesional, máxime cuando se ha vivido una infancia y adolescencia en calidad de inmigrante en una sociedad excluyente, como la de Estados Unidos. Una pena.
Acuerdoprevisor
Aunque las expulsiones de extranjeros a manos de ciudadanos constituye un hecho punible, castigado por la ley penal, se define como positivo el acuerdo arribado por el Director de Migración, doctor José Ricardo Taveras, con las juntas de vecinos de la zona sur de Santiago, para evitar tal suplantación de la autoridad. Taveras reveló que en cinco operativos, Migración repatrió a unos 300 indocumentados haitianos que habitaban en esos barrios periféricos y dijo que más de mil han sido devueltos al vecino país en acciones emprendidas en otras zonas del territorio nacional. Se resalta que el funcionario ofreció una rueda de prensa en compañía de dirigentes comunitarios y de un representante de la Organización Internacional para las Migraciones, a los fines de que no se alegue que en esos operativos se violan derechos humanos. Es preciso reiterar que los vecinos de los barrios de la zona sur de Santiago ni de ninguna otra parte poseen calidad jurídica para apresar y expulsar indocumentados, aunque las autoridades deben actuar antes de que la gente tome le ley por propias manos.

