Repatriados graduados en USA
No queda más que recibir a los 144 dominicanos que llegan hoy repatriados de Estados Unidos, pero sin perder de vista las razones por las cuales han sido enviados al país. Son dominicanos y esta es su tierra. Muchos logran adaptarse a la nueva realidad, dejando atrás las acciones que determinaron su condena y repatriación, pero otros se las arreglan para desarrollar, incluso, imperios criminales. Con las técnicas y los métodos aprendidos en una sociedad altamente desarrollada los repatriados cumplieron condenas por asesinatos, narcotráfico, robos, asaltos, falsificación de documentos, fraudes bancarios, incendios, violaciones sexuales y otros delitos. Se ha hablado de que algunos deportados han alcanzado tal influencia que inciden en la lucha electoral. No se trata de personas que con la esperanza de una mejor vida llegaron o vivían en Estados Unidos en forma ilegal. Inquieta que la mayoría tenga en común el narcotráfico, un problema que se ha incrementado en forma alarmante el país. Por lo menos el historial de esos compatriotas, que penosamente se dejaron arrastrar por el peor camino, tiene que tenerse muy en cuenta. Es lo que queda para lidiar con una ingrata realidad.
Que se investigue
El ministro de Educación no descarta que las intoxicaciones con la leche del desayuno escolar formen parte de un sabotaje para desacreditar el alimento y el programa. Pero el presidente de Lácteos Dominicanos (Ladom), la empresa que suple el producto, asegura que el malestar es resultado de una conspiración. Como lo que está en juego es la salud de los estudiantes lo más factible es una investigación seria para establecer responsabilidades. Al margen de los comprometedores indicios en que tienen que apoyarse el ministro Melanio Paredes para no descartar el sabotaje que confirmó el empresario Rafael Díaz. El alimento ha sido blanco de múltiples controversias, pero aún así resulta inconcebible que por intereses económicos o de cualquier otra índole se llegue al colmo de atentar contra la salud de los niños que reciben el desayuno escolar. El asunto no es si hay privilegios con el suministro de la leche, sino determinar si el alimento es saboteado en perjuicio de los estudiantes.

