Tras destapar un escándalo con la investigación que solicitó sobre la asignación de contratos para la reconstrucción de Haití, el ex primer ministro Garry Conille ha efectuado una importante aclaración sobre la participación de firmas dominicanas en el proceso. No tengo ninguna razón, precisó Garry Conille, para decir que todas las empresas dominicanas que han ganado sus contratos bajo concurso público hayan violado las leyes haitianas, para agregar que sabe que muchas han trabajado y aún trabajan de manera satisfactoria. Antes, el también ex primer ministro Jean Bax Bellerive había aclarado que los contratos otorgados a diferentes compañías dominicanas fueron completamente legales. Habida cuenta del daño que el escándalo y las insinuaciones hacen a la imagen de República Dominicana, la aclaración de los exministros haitianos no puede ser más saludable e importante. Y la verdad es que las compañías de ingeniería de Haití todavía no están en capacidad de competir en materia de construcción con firmas dominicanas. En Haití ni en este país, intereses políticos o de otra índole deben interponerse a la verdad. Conille aclaró incluso que su renuncia fue una decisión puramente personal y no por presiones de nadie.
Confesión espantosa
Conmueve la frialdad con que una jovencita de 14 años confesó que mató de 20 puñaladas a su abuela para apoderarse de un dinero que guardaba la señora. La muerte de Ana Dolores Aracena Santana, cuyo cadáver fue encontrado en un charco de sangre en su residencia de Barrio Lindo, Santiago, causó un profundo malestar en el sector. Lo más lejos que se tenía era que el horrendo crimen, que de inmediato disparó la alarma sobre la criminalidad y la delincuencia que azotan a Santiago, podía haber sido cometido por su propia nieta. El abominable suceso se inscribe dentro de la crisis de valores que sacude a la nación. Son muchos los crímenes con esas características que se han cometido de un tiempo a esta parte. El caso es para examinar las relaciones que priman en todos los conglomerados. Las autoridades rehúsan admitirlo, pero son muchas las señales que testimonian la grave descomposición que afecta a la sociedad. El crimen de la anciana es una muestra.

