Alarma en La Ciénaga
Muertes y trastornos gastrointestinales atribuidos al cólera han creado no sólo alarma en La Ciénaga, sino una innecesaria confrontación entre autoridades det Salud Pública y el Colegio Médico Dominicano (CMD). Es comprensible y legítima la preocupación de los residentes frente a los casos detectados en una zona plagada de problemas sanitarios. Pero el gremio médico debe saber que Salud Pública no puede tipificar la enfermedad sin antes realizar las pruebas correspondientes.
Si como alega el CMD en La Ciénaga han muerto cuatro personas y se han comprobado otros 80 casos, las autoridades tienen que confirmarlos a través de los estudios correspondientes. Por el estrago que causó la enfermedad en Haití es normal que moradores de un sector de tantas carencias como La Ciénaga se sientan alarmados por casos que presumen de cólera. Pero ha de reconocer que si la epidemia no ha causado mayores males en el país se ha debido a las rápidas y eficaces medidas adoptadas por las autoridades. El caso de La Ciénaga merece atención, pero no sólo sanitaria, sino social. Las condiciones económicas y de salubridad en que viven sus moradores no pueden ser más espantosas.
Cuerpo precario
Los movimientos telúricos, hasta ahora de baja intensidad, constituyen un aviso sobre la necesidad de fortalecer las prevenciones. En el incendio que el jueves consumió una fábrica de plásticos en Herrera se evidenció al menos las precariedades con que operan cuerpos básicos frente a desastres, como los bomberos. Todas las unidades del Distrito Nacional y el Gran Santo Domingo no pudieron evitar que el siniestro arrasara con las instalaciones de la empresa Agroplast. Se trata, pues, de un claro indicio de que los bomberos no cuentan con los equipos necesarios para intervenir frente a desastres, ante lo cual tampoco se ha orientado a la población. Es comprensible evitar que cunda el pánico frente a movimientos como los que se han sentido últiamente en Higüey y la región del Cibao, pero es fundamental que se cuente con los equipos adecuados y que la gente sepa cómo actuar en cualquier circunstancia. Una y otra son básicas en materia de prevención.

