Página Dos

RADAR

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La cantidad exacta de las víctimas del cólera no es ahora mismo lo que está en juego para combatir una epidemia que ha sembrado el pánico en los residentes en barrios azotados por la pobreza. El problema no es que sean más o sean menos, por más importancia que se atribuya a las estadísticas, sino conseguir la integración de todos los sectores en una cruzada contra la enfermedad. Que el Ministerio de Salud Pública hable de 23 muertos y casi 1,300 afectados y el CMD de 50 fallecidos y más de 10 mil con los síntomas no es para enfrascarse en una polémica que en nada contribuye a remediar el problema. Lo importante es que Salud Pública disponga de los recursos y que el gremio médico forme parte del equipo sanitario que lucha para combatir el cólera. No se puede negar que la enfermedad ha cobrado cuerpo, por lo que las autoridades deben desestimar cualquier controversia para concentrarse en las medidas requeridas para enfrentarla. Ya habrá tiempo para determinar la cantidad de víctimas e incluso para analizar con más calma los factores que propiciaron la propagación de la epidemia. Por ahora el pánico cunde en la población, a tal punto que el más ligero síntoma se convierte en sospecha de cólera.

Saludable aclaración

El Consejo Estatal del Azúcar (CEA) ha dejado de incriminarse a través del silencio al aclarar los arrendamientos de tierras  del emporio en San Pedro de Macorís. De esa manera no sólo despeja especulaciones que han circulado sobre las transacciones, sino que pone algunos puntos sobre las íes. A través de su consultor jurídico, Ramón Vargas, y del director de la inmobiliaria, Carlos Gómez, el CEA aclaró que el arrendamiento a la empresa Azucarera Porvenir fue de 100 mil tareas, además del central. Al consorcio Vicini-Campollo se cedieron las instalaciones de los ingenios Consuelo y Quisqueya, incluyendo una extensión de 300 mil tareas correspondientes al central Santa Fe. Si es así, todo está claro y no hay razones para sospechas ni conflictos con los contratos de arrendamiento. Ahora hay que velar para que las inversiones se efectúen y  cualquier desacuerdo que pueda surgir dirimirlo en la mesa de negociaciones. Pero con la aclaración no hay razones para conflictos.

El Nacional

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