Más de 18 millones de venezolanos han sido convocados hoy a votar en las históricas elecciones presidenciales de esa nación, donde Nicolás Maduro y Henrique Capriles se disputan el solio del Palacio de Miraflores. Hasta ayer no se había producido ningún incidente fatal como resultado de la campaña electoral que cesó en la víspera, lo que habla muy bien del pueblo venezolano que no ha sido infectado por la violencia a pesar del áspero discurso político mantenido por los candidatos. Como era de esperarse, el candidato silente, innominado, ha sido la figura del fenecido Hugo Chávez, sobre cuyo recuerdo Maduro cifra esperanza de obtener la victoria. Llama la atención que los resortes propagandísticos de Estados Unidos no fueron activados con la misma intensidad que cuando el presidente Chávez compitió por la reelección. Tal parece que el tema de Corea del Norte ocupa la mayor atención de Washington o que la Casa Blanca descarta la posibilidad de que Capriles gane las elecciones. O tal vez en el litoral de la política estadounidense se ha valorado las consecuencias que para América Latina traería una victoria de la derecha venezolana, que ha prometido cancelar la mayoría de los acuerdos económicos o de asistencia que el gobierno de Chávez concertó con el continente, incluido al Acuerdo de Petrocaribe. Llegó la hora.
La bomba
de Felucho
Todavía al interior del Partido de la Liberación (PLD) repercute la advertencia del licenciado Félix Jiménez (Felucho), miembro de su Comité Político, de que este no es el tiempo de Leonel( Fernández). Lo primero que se preguntan peledeístas es si alguien había sustentado la tesis de que este es el tiempo del exmandatario. Es obvio que el presente ,dentro y fuera del PLD corresponde a Danilo Medina, por la sencilla razón de que ostenta la presidencia de la República y porque ganó postulado por esa organización. Hay quienes especulan que el bombazo de Felucho inicia una ofensiva dentro del CP peledeísta para intentar desalentar cualquier posibilidad de retorno del doctor Fernández en las elecciones de 2016. Tal parece que la guerra comenzó temprano por los predios morados.
