Con o sin respaldo oficial, de todas formas es ejemplar y valiosa la iniciativa para limpiar el río Constanza, patrocinada por una fundación de la comunidad. Mejor fuera si los voluntarios contaran con el más sólido respaldo de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, pero la supuesta indiferencia oficial no es para que se amilanen. Pero como se trata de una labor que implica la inversión no sólo de energía física, cabe esperar que el sector privado colabore en la auspiciosa jornada de recuperación de la corriente acuífera. Sería un valioso estímulo para seguir adelante. En la contaminación del río prima la falta de conciencia, que, además de la limpieza, es el mensaje que transmite la brigada que recoge sedimentos y escombros. Al realizar los operativos cada tres meses, aunque cada vez se encuentren con más basura y elementos contaminantes, el gesto adquiere más significación. Implica un compromiso y un acto de conciencia en beneficio del medio ambiente, y por tanto a favor de las familias que residen en la zona. Como presidente de la Fundación Amigos Verdes del Río Constanza, José Luis Gómez debe sentirse satisfecho, sin reparar en ninguna suerte de obstáculos. Los resultados no se harán esperar.
Mujeres avanzan
Se trata de un toque muy especial al aroma del café dominicano el hecho de que su producción esté en manos de mujeres. Considerado por tradición entre los mejores del mundo, la mano femenina muestra el avance que también en el cultivo del grano ha adquirido el género. En la producción agrícola, con todo y que trabajan como hombres, la mujer ha estado relegada a un plano secundario. No se limitan a colar el café para servirlo bien calientico, sino que se han integrado al duro proceso de producción. Muchas forman parte de organizaciones que fomentan el cultivo y la venta del grano en el mercado nacional e internacional. Lo significativo es el ejemplo que ofrecen con el sudor de la frente al entregarse a la faena en la cordillera Central para cosechar uno de los tipos de café más apreciados. Pese a sus grandes avances, la mujer no tiene el espacio que realmente merece. La proeza de las cibaeñas con el café de altura representa un gran impulso. Por suerte.

