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Radar

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Mientras en los operativos  caigan siempre sardinitas y los pejes gordos no dejen rastro, la lucha contra el narcotráfico estará rodeada de incógnitas. Quiérase o no. De momento la interrogante constituye la gran sombra sobre los más de cinco mil kilos de cocaína confiscados por la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) en lo que va de año.

Y mayor es la conjetura si se toma en cuenta que en operativos como los de Punta Cana,  donde fueron incautados 700 kilos; isla Saona, 1,900,  y el puerto multimodal Caucedo, 364 paquetes,  han intervenido agentes antidrogas de Estados Unidos.

El presidente de la DNCD, Rolando Rosado Mateo, no ha despejado las interrogantes que plantean la dificultad para identificar o capturar a los grandes capos del negocio.

 Es frecuente que se apele a clisés de que uno que otro cargamento era dirigido por una red internacional. Pero en concreto, nada. Ni siquiera las detenciones en allanamientos y otros operativos  conducen a la identificación y captura de los dueños de los grandes cargamentos. Lo más probable es que en lo que va de año se haya establecido un récord en cuanto a la confiscación de cocaína. Pero el hecho de que no haya caído un solo peje gordo es la incógnita.

El Nacional

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