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Ramfis y la Junta

Ramfis y la Junta

Ramón Rodríguez

Ya han pasado 62 años que el sátrapa Rafael Leónidas Trujillo Molina cayó de bruces, ejemplarmente ajusticiado y todavía, hay personas que insisten en enarbolar una bandera antitrujillista, sin ponderar de una manera objetiva el personaje histórico en su verdadera dimensión.

Vuelvo a insistir: Trujillo fue el resultado de una sociedad caótica que se manejó en un vacío social ante una España, que nos abandonó inmisericordemente, dando cabida a la famosa arritmia histórica, de la que nos habla don Juan Bosch.
Nada justifica los crímenes de Trujillo. Si hay que desenterrarlo y ‘’darle muerte’’ nuevamente como se hizo con Olivero Cromwell, estoy de acuerdo, pero es inaceptable ante estudiosos de la historia, que solo se vea el lado oscuro del personaje, mientras se esconde deliberadamente su lado positivo.

No tocaré la legalidad o ilegalidad de la Resolución 24-2023, con la cual la Junta Central Electoral, reconoce el Partido Esperanza Democrática, que lidera José Ramfis DomínguezTrujillo, lo que sí puedo afirmar, es que mientras nuestra democracia no tenga respuestas a problemas que datan de 62 tras, siempre habrá personas exaltando la figura de Trujillo.

Ya es tiempo de madurar como pueblo. Históricamente, el señor Ramfis Trujillo, no es responsable de los crímenes cometidos por su abuelo. Veamos algunos ejemplos: Ramón Santana, siempre asumió una posición distinta a la de su hermano Pedro Santana. Nadie le regatea los méritos a Gregorio Luperón y todos sabemos que fue el único responsable de llevar a Ulises Heureaux al poder.

De igual manera, Ulises Heureaux hijo, fue uno de nuestros primeros cuentistas y conocedor del teatro y a nadie se le ocurrió cerrarle las puertas por ser hijo del dictador. El hijo de Lilís rindió culto a la patria a través de sus trabajos artísticos. Algo más: el hijo de Francisco de Rosario Sánchez, Juan Francisco, fue ministro de Hacienda de Ulises Heureaux y mantuvo un gran prestigio.

Basta de doble moral: cada quien es responsable de sus hechos. Bien hecho por la junta.

Por: Ramón Rodríguez

centrodeidiomaswashington@gmail.com

El Nacional

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