KABUL. AP. Soldados estadounidenses y afganos repelieron el sábado a atacantes provistos de uniformes estadounidenses y chalecos explosivos en un par de ataques simultáneos antes del amanecer contra bases de la OTAN cerca de la frontera con Pakistán, en una de las cuales murieron siete agentes de la CIA en un ataque suicida el año pasado.
Los ataques parecen ser parte de una estrategia de las milicias de incrementar sus acciones en diversas partes del país en momentos en que Estados Unidos concentra sus esfuerzos en el combate al Talibán en el sur.
Por otra parte, murieron otros tres soldados estadounidenses, dos en la explosión de una bomba en el sur y el otro en combates en el oriente del país, dijo el comando militar norteamericano. Con ello se elevó a 38 el número de soldados estadounidenses muertos este mes en Afganistán, muy por debajo de los 66 del mes pasado.
El ataque de los milicianos en la provincia fronteriza de Jost comenzó a las 4 de la mañana, cuando decenas de insurgentes asaltaron la Base de Avanzada de Salerno y el vecino Campamento Champman con morteros, lanzagranadas y armas automáticas, dijeron la OTAN y la policía afgana.
Dos atacantes lograron superar la alambrada que protege Salerno, pero fueron muertos antes de poder avanzar dentro de la base, dijo la alianza. Veintidós atacantes murieron 15 en Salerno y seis en Chapman y cinco fueron capturados, agregó. Otros tres insurgentes, incluyendo un comandante, murieron en un ataque aéreo cuando escapaban del área, dijo la OTAN.

