Ya tenemos varias semanas tratando el caso del atraco que, junto a su hija, fue víctima la presentadora Mariasela.
Ahora lo comentado es el caso de la mujer a la que el exmarido le arroja ácido del diablo, un líquido prohibido por las ¿autoridades., y del cual ya son incontables las víctimas.
Esto es violencia de género y violencia social a la que el gobierno y la sociedad civil no han puesto, en los hechos, el suficiente empeño aunque para este tipo de delincuencia nunca ha habido vacas sagradas, y mucho menos si son mujeres. A pesar de todo, si esto tiene “alguito” de positivo, digamos que es la difusión y la sensibilidad que han despertado este par de caso.
Difusión y sensibilidad es, precisamente, lo que no han tenido los innumerables casos de asesinatos a cuchilladas, y a como dé lugar, de los dominicanos y dominicanas a manos de los haitianos.
Son los crímenes más horrendos e impunes que se cometen diariamente en el país a cargo de estos extranjeros haitianos, pues esa, y no otra es su nacionalidad.
Es por eso que cuando contemplo tanta sensibilidad desbordante ( como en los casos ya mencionados no puedo hacer más que preguntarme: ¿Es que tenemos asesinos y criminales favoritos, tanto como para cegarnos ante la sangre dominicana que brota diariamente a chorro en el machete haitiano? Les dejo esa reflexión.
Por: Melania Emeterio
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