TRïPOLI, Líbano, 24 Ago 2013 AFP.. Líbano enterraba este sábado a las decenas de víctimas de un doble atentado con coche bomba contra dos mezquitas sunitas de Trípoli, la capital del norte, donde las medidas de seguridad se han reforzado para prevenir nuevos ataques en este día de duelo nacional.
El balance del atentado, que no ha sido revindicado, se elevó a 45 muertos y cerca de 280 heridos continuaban hospitalizados, según los servicios de seguridad. El ataque, condenado unánimemente en el mundo, es el más sangriento desde el final de la guerra civil en el Líbano (1975-1990).
El jefe del gobierno saliente, Najib Mikati, decretó el «duelo nacional» y apeló a los libaneses a «permanecer quietos durante 5 minutos, allí donde se encuentren, a las 11h00 (09h00 GMT) en solidaridad con las familias de las víctimas y en rechazo del terrorismo».
Ante el temor de nuevos ataques, el ejército libanés multiplicó sus patrullas en Trípoli, mientras que hombres vestidos de civil y armados se encontraban apostados ante las mezquitas, cerca de las sedes de los partidos políticos, y de las casas de diputados y dignatarios religiosos.
Las fuerzas de seguridad detenían e inspeccionaban cualquier vehículo sospechoso.
La bulliciosa capital del norte parecía, sin embargo, este sábado paralizada con la calles desiertas, poca circulación y con comercios cerrados, constató un corresponsal de la AFP. Los comerciantes protegieron sus comercios con barreras metálicas.
A la búsqueda de allegados, varias personas se acercaban a los lugares de las explosiones, que el ejército despejaba de restos de coches calcinados. «Busco el marido de mi hermana. Este es su coche», afirmó nervioso Mohamed Jaled, de 38 años, señalando un vehículo dañado.
Muchos cuerpos carbonizados o en mal estado no pudieron ser aún identificados, según los servicios de seguridad.
La doble explosión tuvo lugar una semana después de que otro atentado causara 27 muertos en un feudo del movimiento chiita Hezbolá, en el sur de Beirut.
La ola de atentados podría exacerbar las tensiones confesionales en Líbano, ya fuertes por el conflicto en la vecina Siria. La población libanesa se encuentra profundamente dividida entre los partidarios y detractores del régimen de Al Asad.
La Coalición nacional siria acusó al régimen sirio de estar detrás de los atentados en Líbano y del perpetrado en el sur de Beirut, al considerarlos como «un proyecto de disensión» para «provocar un conflicto odioso que llevaría a la región hacia la destrucción y el caos», señaló en un comunicado.
Trípoli es regularmente el teatro de enfrentamientos entre sunitas, que apoyan en su mayoría a los rebeldes sirios, y los alauitas (una rama del chiismo), favorable a Al Asad.
Hezbolá, quien combate al lado de las tropas del régimen sirio, está acusado por sus rivales en Líbano de haber sumido al país en una oleada de violencia.
Un portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores de Irán condenó este sábado «los atentados terroristas de Trípoli» y denunció a «los grupos takfiris (extremistas sunitas, ndlr) que buscan sembrar la división para atentar contra la unidad nacional del Líbano y la coexistencia pacífica de las diferentes comunidades libanesas», agregando que esos grupos hacen el juego «de los sionistas».
El poder en Siria, por su parte, condenó el atentado, al igual que Estados Unidos y la Unión Europea. El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas indicó «la importancia para todas las partes libanesas (…) de abstenerse de toda implicación en en la crisis siria».
