Opinión

Rescatar a la UASD

Rescatar a la UASD

A pesar de que buena parte de los docentes de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) se ha incorporado a las aulas, el presidente de la Federación de Asociaciones de Profesores (Faprouasd) insiste en un llamado a huelga irracional que frustraría el nuevo semestre académico en perjuicio de más de 180 mil estudiantes.

Ese paro, definido como ilegal y unilateral, pretende sustentarse en el reclamo de que se complete un 5% faltante del incremento salarial a los catedráticos, como si ese fuera un problema de vida o muerte para la academia estatal flagelada por un abanico de falencias mayores.

La UASD marcha a la zaga en indicadores de calidad de docencia, investigación científica y extensión social, cuestión que se atribuye al reducido presupuesto que percibe desde el Estado, pero también a que esa alma mater ha sido virtualmente secuestrada por cruentas formas de extremismo e insensatez.

Pretender impedir el inicio del semestre académico en base a un reclamo insignificante que puede ser objeto de negociación por vía administrativa, es una forma banal y miserable de causar daño a la universidad, estudiantes y a la sociedad.

Autoridades, profesores y empleados de la UASD están en obligación de ofrecer a los contribuyentes un detallado informe sobre el uso de cada centavo del dinero público que administran, así como de su desempeño académico que debería ser muy cercano a la excelencia.

Ningún rector, dirigente profesoral, estudiantil o empleado puede creerse dueño de la UASD o tratar a la familia universitaria como si fuera un feudo suyo o de los suyos. Esa academia es patrimonio de la nación dominicana y debe retomar su rol de faro de luz, cuna de la ciencia y del pensamiento social.

Se resalta la actitud responsable y civilista de los profesores que han cumplido con su deber y obligación de impartir docencia, así como de los bachilleres que con su presencia masiva en las aulas han reclamado su derecho a recibir enseñanza y entrenamiento.

Los votos son para que una nueva generación de académicos y docentes con mentalidad progresista, elevados niveles de responsabilidad y vocación de servicio, desplacen en la UASD a esos señores feudales vinculados con la mediocridad, sectarismo y anacronismo.

El Nacional

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