El secuestro del niño Angel Agustín Jiménez, de seis años, en la residencia de sus padres, en Santiago, ha tenido un final feliz con el rescate del menor por una Unidad Antisecuestro de la Policía, que lo localizó en el interior de una vivienda en Mao.
Durante el operativo de rescate, la Policía detuvo al menos a seis de los secuestradores, que exigían un millón de dólares por liberar al menor.
Angel Agustín fue secuestrado el lunes, por delincuentes que lo arrabataron de brazos de su niñera, en el sector El Ejido de Santiago, y huyeron con él en una yipeta.
El grupo de plagiarios mantenía alniño oculto en una vivienda de la calle Beller, próximo al parque Central de Mao, donde esta mañana la Policía lo rescató y apresó a los delincuentes.
Este rapto sucede al del joven Eduardo Baldera Gómez, secuestrado el 18 de septiembre, quien permaneció hasta el 10 de octubre en poder de sus secuestradores.
La Policía recoge los mayores lauros por la rápida ubicación y rescate del niño Angel Agustín y por el apresamiento de la banda de rufianes que perpetró tan abominable acción.
Por la ocurrencia de dos secuestros en tiempo relativamente corto, persiste el temor de que ese tipo de crimen se asiente en el país, ya sea por efecto demostración o porque se pretenda instalar aquí esa industria del terror, que ya agobia a no pocas sociedades de América Latina.
Es por eso que la población debe ofrecer respaldo y aliento a la Policía y al Ministerio Público en la lucha que libran contra ese flagelo, que de oficio se conecta con otra infracciones de lesa humanidad, como narcotráfico y terrorismo.
Grupos de antisociales que secuestraron a Baldera Gómez y al niño Angel Agustín no lograron obtener los millones de pesos y dólares que reclamaban para liberarlos, lo que debería tener efecto de desaliento para la continuidad de esta empresa criminal.
Autoridad y sociedad -se insiste- no deben ceder ni un ápice de terreno a la todavía incipiente plaga del secuestro.
El rescate del niño Angel Agustín constituye motivo de júbilo colectivo y un gran triunfo de la ley y el orden.
