José Antonio Torres
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Más que fundamental se hace urgente que todos los actores del sistema de la seguridad social del país se aboquen a un amplío diálogo que culmine con un proyecto de modificación a la Ley 87-01 que establece el Sistema Dominicano de Seguridad Social (SDSS).
Aunque sobre el tema, importantes sectores de la sociedad se han manifestado de acuerdo, es importante que la decisión final sea el resultado de acuerdos entre las partes, para evitar que surja un proyecto, o varios, que pasen años dando tumbos en el edificio del Congreso Nacional.
Esa modificación debe ser integral debe darle prioridad a temas como las administradoras de fondos de pensiones (AFP) y las coberturas de las administradoras de riesgos de salud (ARS).
Con esta iniciativa se daría cumplimiento al mandato de la Ley 13-20 que ordena al Congreso Nacional iniciar los estudios para una modificación integral a la Ley de Seguridad Social que en mayo cumplió 20 años de su promulgación.
Al final del pasado año la Cámara de Diputados aprobó una resolución de la autoría del diputado Rafael Castillo que ordena la creación de una comisión bicameral para los fines de estudio y modificación a Ley 87-01.
Estos son de los temas que los legisladores no deben darle larga, por la cantidad de personas involucrados y por el nivel de los intereses que afectan.
Quienes elaboren el proyecto, que esperamos sea uno sólo, deben entender que se hace impostergable la modificación de esta norma, ya que hasta ahora solo se le han hecho parches que en cualquier momento podrían hacer sucumbir todo el sistema.
Aunque estoy seguro que el problema no es sólo culpa de las AFP, debido a que están maximizando los depósitos. Entiendo que el mal surge en el mismo origen de la ley, debido a que lo que se está recaudando y lo que lo aportado para tener una pensión digna, es apenas un porcentaje ínfimo.
El actual sistema de seguridad social no favorece del todo al trabajador, por lo que la paz laboral que se vive ahora debe ser aprovechada para cambiar cosas, ya que sería impredecible lo que podría ocurrir en pocos años, en caso de que los legisladores no interpreten el sentir de la sociedad.

