LAS VEGAS (AP).- Greg Maddux, quien creció con el mismo ritual de fin de semana que muchos niños estadounidenses, al acompañar a su hermano mayor a los parques de pelota y jugar con peloteros más grande los domingos en su barrio, decidió colgar el guante.
En su juventud, tuvo a un entrenador de lanzadores que predicó siempre el movimiento antes de lanzar al plato que la velocidad y con ello Maddux pronto ponchaba a adolescentes más grandes y más fuertes. Casi tres décadas más tarde, finalmente decidió retirarse del béisbol el lunes como uno de los lanzadores más grandes que haya dado este deporte.
Maddux, quien consiguió 355 victorias en 23 temporadas en las Grandes Ligas, ofreció una conferencia de prensa se media hora para anunciar su retiro en el primer día de las reuniones invernales y a sólo unos cuantos minutos de distancia de su casa que tiene en Las Vegas.
«Sólo vine aquí hoy a darles las gracias. Agradezco todo lo que este deporte me dio, y obviamente será difícil marcharme, pero ya es el momento. Ahora tengo una familia y necesito pasar algún tiempo con ellos. Aún creo que puedo jugar, pero no tan bien como solía hacerlo, así que es hora de decir adiós», señaló Maddux en una sala de convenciones atestada de periodistas en el elegante hotel Bellagio.
Ahora, lo que sigue para Maddux es su ingreso al Salón de la Fama.
Ataviado con una camisa casual y pantalón de vestir, Maddux habló suavemente desde un podio y nunca pareció ahogarse por la emoción.Sus padres y su familia, incluido su hermano Mike Maddux, el entrenador de lanzadores de los Rangers de Texas y ex pelotero de Grandes Ligas también, se colocaron en primera fila.
Un gran afiche con fotografías de Maddux fue colocado detrás del podio y fue presentado por su representante Scott Boras, quien dijo que «Mad Dog», como apodaban al serpentinero, tuvo una carrera «ejemplar».

